Salario mínimo obliga a jugadoras mexicanas buscar otras fuentes de ingreso

Foto: Oscar Rodríguez
Wendy Herrera

Wendy Herrera

El salario mínimo es un factor que atenta contra el desarrollo sostenible de la Liga MX Femenil. A tres años de su creación, solo el 80% de los 18 clubes afiliados aumentaron el sueldo de jugadoras a la fecha, cifras precarias a comparación de la categoría varonil.

La garantía mínima a las deportistas ronda entre los 2 mil 500 a 3 mil pesos mensuales. Ante este panorama, las atletas tienden a buscar otras fuentes de ingresos, los pagos institucionales no son suficientes para un estilo de vida estable.

Guadalajara, Pachuca, América, Tigres y Monterrey son algunas instituciones que sí apuestan a la Liga Rosa, con contratos superiores a 8 mil pesos por mes, así como apoyos académicos y, seguimiento físico y emocional.

Futbolistas no viven del deporte

La cancelación del torneo Clausura 2020 –por la pandemia– ocasionó que varias jugadoras alzaran la voz por el riesgo de cancelación en contratos. A la par de entrenamientos, dietas y seguimiento físico, los elementos buscan conseguir un segundo trabajo para obtener capital extra.

“Sin cuarentena de todas formas era un salario muy bajo como para no llevar una vida aparte del futbol. Muchas dan clases por aparte, trabajan en empresas o escriben, sí es difícil mantenerse”, declaró Paola López, volante de Pachuca, para Milenio.

Otro caso es el que viven futbolistas que radican en estados fuera de su lugar origen, gastos como alimentos, transporte y vivienda son compartidos entre compañeras o familiares.

“La mayoría (de jugadoras) trabajan doble, o son apoyadas por su familia, o viven entre varias para ayudar con los gastos de la casa”, afirmó Jana Gutiérrez, de Club América, en un conversatorio organizado por GQ Magazine.

En el mismo foro, Nailea Vidrio, de Club León, añadió que “tengo amigas que trabajan doble, entrenan y trabajan, no se compara el salario de un jugador varonil que una femenil”.

Otra alternativa de ingresos

Un estudio publicado por The Marketing Jersey, la semana pasada, destacó a Norma Palafox, delantera de Chivas, como la futbolista con mayor impacto digital en México. Fuera del ámbito deportivo, Palafox supera los 4.1 millones de seguidores en sus redes sociales, donde regularmente promociona marcas comerciales.

Un contrato comercial puede representar hasta 5 o 7 años de salario de una jugadora profesional promedio de acuerdo a la estrategia digital y plan de comercialización.

“En promedio el 90 por ciento de los ingresos de las jugadoras viene de temas comerciales y no del contrato deportivo”, señaló The Marketing Jersey, representante deportivo y comercial de la mexicana.

Las agencias públicas son encargadas de gestionar la imagen, cerrar tratos con clubes y conseguir patrocinios para las deportistas.

“En el futbol femenil estos patrocinios van por cuestiones de redes sociales, que tengan buena imagen, alcance y nivel deportivo”, explicó Pedro Alvarado de W Sport Management, para El Economista.

Otro caso es el de algunas estrellas mexicanas que firmaron contratos en televisión. Pamela Verdirame, Alondra González, Alejandra Sorchini y Norma Palafox son algunos ejemplos, participando en el reality show Exatlón, en su versión México y Estados Unidos.

La Liga Femenil aún no es sustentable para las futbolistas mexicanas; fuera de la cancha cada jugadora lucha por tener un mayor capital, que a la par les permita continuar con su desarrollo dentro del balompié azteca.

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