El Puebla parte en casa 1-0 sobre Santos

Foto: Imago7

El encanto de Nicolás Larcamón es hacer ganar al Puebla, por eso tiene perdidamente enamorada a la afición, que si hoy pide una complacencia será que el argentino nunca abandone el club. Nicolás transmite pasión, estudio de futbol, intensidad, y un carisma inocente por sus 37 años de edad. Cumplió con el debut en casa: ganó 1-0 frente a Santos; y podría repetir el liderato de la Liga, en la segunda semana, si los astros se alinean.

La forma en la que Larcamón arma juego, cambia jugadores y manipula a los rivales, tiene similitud a la de Marcelo Bielsa. De quien jamás ha dicho públicamente tenga una fijación, pero en la percha, mirada, ademanes, parece una calcomanía del Loco.

En el reconocimiento de cancha, habitual de los primeros minutos, La Franja decidió otorgar la cortesía a los laguneros de asentarse con la pelota. Dejaron en Santos la posesión, pero en su torpe coordinación perdieron la gracia y casi a un elemento. La gentileza de los anfitriones terminó después de una plancha que Félix Torres le propinó a Jordi Cortizo, con repetición de roja directa.

La pareja de Cortizo con Fernando Aristeguieta construyó el esquema del primer gol. Jordi aumentó velocidad por la línea de banda izquierda, burló a su marca, tiró una pared con Aristeguieta, puso diagonal retrasada en el área y asistió a Gustavo Ferrareis, para el 1-0.

En esa misma línea de ataque llegaron a colgarse Omar Fernández, Maximiliano Araújo y Gastón Silva, quienes sobre el costado izquierdo ejercieron presión y casi lograron el doblete de Ferrareis. Seguido, un disparo de larga distancia de Fernández que tapó con las palmas el arquero Carlos Acevedo.

El Puebla no soltó ni perdió la jerarquía impuesta sobre los visitantes. Las únicas dos oportunidades de empate resultaron en un penal cancelado por el Video Arbitraje, y la estrellada del esférico de Harold Preciado al poste de Antony Silva, en los minutos 25 y 33.

La segunda mitad causó tedio, fallidas acciones de ataque y agarrones por balón dividido en medio campo. El único destello lo hizo Leo Suárez soltando el cañón contra el arco poblano, reventando el larguero.

En intenciones multiplicaron sus muestras ambos conjuntos, solo en eso.

Y del resto, el árbitro central terminó el partido a los 98 minutos cuando de principio marcó 96. Nicolás Larcamón brincó, gritó, recibió tarjeta amarilla, corrió a los banquillos, saltó, sonrió, lo cargaron y festejó la victoria. Si, el desenlace no compartió, pero La Franja está de 2 de 2 e ilusiona, inspira a trascender en la Liguilla. 

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