Los campos de Atlixco resisten la emergencia, la siembra no se detiene

Foto: Oscar Rodríguez

Los campos en Atlixco ven florecer los cultivos en medio de la emergencia. Gladiolas, girasoles y rosas son los principales frutos que en esta tierra se siguen produciendo. La siembra no se detiene, continua su estado habitual, los productores están listos para salir una vez terminada la cuarentena.  

En el vivero del ingeniero José Carlos se riegan petunias, orquídeas, jazmín y rosa, además de plantas de aguacate, limón, naranja, nopal y sábila. Él y su ayudante atienden a los pocos clientes que se acercan en el día. No cierran el negocio porque alguien tiene que cuidar los plantíos.  

A un costado está el huerto de Ofelia, una mujer de 60 años que corta el exceso de hojas verdes en algunas macetas. La figura que brilla al entrar son las nochebuenas, ahora no se reconocen por el abundante color verde.   

Con pala y pico recibe a visitantes mientras trasplanta una palmera al fondo de su terreno. No ha vendido nada cuando pasó el mediodía. Platica con un vecino que recién llegó de la Plazuela El Productor al sur de la ciudad. La situación es similar.

“Por ahí escuche que el tío de Sandra le dio el covid”, murmura. “Nah, todo está igual, ayer fui a ver a mi mamá y está tranquila, todos bien… bueno, dentro de lo cabe”, continua su charla. Despide a su amigo y va por la manguera para ponerle agua al pasto.

En esa avenida hay alrededor de 25 floricultores, con superficies más grandes que otras. Todos están adentro, solo se asoman para ver el paso de carros o vendedores de comida. Más de 100 familias dependen de esta actividad, calcula José Fernando.

El clima de Atlixco se respira más suave que en la capital de Puebla, el sol no arde tanto en la piel, y la mayoría de pasantes muestran la misma hospitalidad que en cualquier visita.

Las pérdidas más fuertes que hasta el momento reporta el sector de la región son bajas ventas por Semana Santa y el Día de las Madres. La distribución nacional se ha detenido paulatinamente, algunos afirman que es la peor crisis de todos los tiempos.

Los productores creen que pronto terminara la pandemia en el país y empezaran a recuperar trabajo en julio. Todas sus esperanzas verán suerte en noviembre cuando inicien con la exportación de la nochebuena. El periodo de cultivo seguirá su marcha.

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