Perfil | Richard Pryor, pionero en la comedia política y racial

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Foto: Columbia Pictures
Giovana Hernández

Giovana Hernández

La sátira política y racial tuvo su origen en Estados Unidos en la década de los setenta, caracterizada por un humor ácido y corrosivo. Richard Pryor fue el primer comediante en abordar este género, conocido como El Mago, El SuperNigger.

Richard Franklin Pryor nació el 1 de diciembre de 1940 en Illinois. Inició su carrera artística en 1967 con la película Un millón en un cadáver. La comedia lo atrajó después de algunos dramas cinematográficos en El presidente (1968), de Barry Shear, y la producción Carter’s army.

A partir de los años setenta, Pryor comenzó a protagonizar shows nocturnos en televisiones y algunos bares con monólogos sobre sexo, droga y racismo. La crudeza y sarcasmo en sus actos lo marcaron como una figura de la comunidad afroamericana en EE.UU.

Durante esa época, el humorista incursionó como guionista y escritor de películas y novelas. Su forma de improvisación y estilo enmarcaron la producción de Superman III en 1983.

La audiencia americana lo eligió como el primero y el mejor comediante del siglo XX. Fue ganador del Premio Grammy al mejor álbum de comedia, tres veces, al igual que por carrera artística. Recibió el Primer Premio de Mark Twain al humor estadounidense.

La carrera del genio de la comedia se vio opacada por el consumo de drogas y conductas delictivas. En 1980 estuvo al borde de la muerte tras sufrir graves quemaduras mientras consumía cocaína; varias ocasiones fue aprendido por la policía, antecedentes que lo alejaron del espectáculo.

Para varios críticos, Richard Pryor era único por su palabrería imparable y por un rostro que decía todo sin decir nada. El actor murió en los Ángeles, en diciembre 2005 a los 65 años de edad, a causa de un ataque cardíaco; padeció de esclerosis múltiple desde 1986.

Un héroe de color; actor, crítico y comediante que satirizó las diferencias sociales, políticas y raciales. Aun teniendo sus propias debilidades, logró unir las barreras raciales.

“Un artista puede hacer que las cosas cambien. Miren a Richard Pryor cuando dijo que iba a dejar de usar ciertas expresiones degradantes, y dejó las drogas y muchos otros negros lo imitaron”, Rubén Blades. 

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