Ya no estoy aquí: el rostro del mestizaje cultural en la frontera

Foto: Especial
Giovanna Hernández

Giovanna Hernández

El cine mexicano mostró varias facetas en las últimas dos décadas, drama, terror, comedia, fueron los principales géneros. En 2019, un tipo de melodrama cambió la sintonía al exponer un medio social en un contexto violento. Lejos de las grandes producciones, una historia apegada a la realidad del país.

Ya no estoy aquí (2019) se estrenó la semana pasada en la plataforma Netflix. El filme, grabado en Monterrey y Queens (EEUU), centra su trama en la discriminación, inmerso en los grupos urbanos formados por migrantes en zonas marginadas.

Los Terkos y Pelones son un conjunto de música chola de colombiana y adaptaciones populares que dan vida a la secuencia, el ritmo “Kolombia”. Género popular en barrio bajos de Monterrey expresados como una protesta e identidad.

La cinta mexicana fue dirigida por Fernando Frías de la Parra, con la actuación de Juan Daniel García Treviño. Acompañado de Xueming Angelina Chen, Rocío Monserrat Ríos Hernández, Leonardo Ernesto Garza Ávila, por mencionar algunos.

Hasta el momento, cuenta con nominaciones en Naguib Mahfouz al Mejor Screenplay, Henry Barakat Award a la mejor contribución artística y por el Festival Cairo Internacional Film a mejor actriz.

Tras su estreno, fue galardonada por La Pirámide de Oro a mejor Film y por Cairo International Film al mejor actor. Es ganadora del Premio Ojo a Mejor Largometraje Mexicano en el Festival Internacional de Cine de Morelia.

Música y cine, identidad entre migrantes

Ya no estoy aquí crea una identidad común entre colombianos, mexicanos, africanos y asiáticos en Estados Unidos. Durante la trama, la cultura del mestizaje predomina con la combinación de ritmos musicales como cumbia colombiana, electrónica, soft punk, rap, reggaeton y bachata.

“Desde 2014, se estima que 265 mil migrantes en tránsito, provenientes de El Salvador, Guatemala y Honduras, se han ido a los Estados Unidos cada año.”, afirman datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en América Latina y el Caribe.

Este fenómeno demográfico predomina por condiciones de desempleo, salud, bienestar y violencia, obliga a millones de familias buscar el “sueño americano” dejando su hogar en busca de ayuda y asilo.

Otras cintas mexicanas que abordan una temática similar son La misma luna (2007), Siete Soles (2008), La jaula de oro (2009), La bestia (2010), Desierto (2015), temas sobre corrupción, migración, abuso de poder y violencia. 

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