La flor de los muertos: el cempasúchil

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Foto: Oscar Rodríguez
Ambar Carmina Martínez

Ambar Carmina Martínez

Cada época de Día de Muertos en México, la flor de cempasúchil da colorido a altares, casas y tumbas que recuerdan a quienes ya están en la vida terrenal. Su nombre proviene del náhuatl Cempoalxochitl, que significa veinte flores.

Esta flor no solo es un colorido adorno prehispánico, también es de suma importancia para el mercado nacional, de acuerdo con datos de la Universidad Autónoma de México UNAM, desde 2018 México no es el principal productor ni exportador de esta flor, al ser desplazado por China.

El mercado de flor

La trascendencia de la flor de cempasúchil reside en la abundancia de carotenos presentes en ella, gracias a los cuales la carne de pollo tiene ese apetitoso color y las yemas de los huevos son de un intenso amarillo.

Por la importancia económica que esta flor representa, China se volvió rápidamente el primer productor a nivel mundial, produciendo no solo en temporada de verano-otoño, sino también todo el año; en segundo lugar, se encuentra la India y en tercer lugar está Perú.

Este posicionamiento ocurrió un tiempo atrás cuando en 1960 a 1990 las empresas que controlaban la agroindustria de cempasúchil en México comenzaron a trasladarse a otros países donde la mano de obra era más barata y tendrían mejor ventaja comparativa, pues la “pizca” de cempasúchil se realiza de forma manual lo que incrementa su costo de producción

Las nuevas variedades que vinieron de los países donde se instalaron estas empresas (China, India y Perú) tuvieron un mejoramiento de procesos agroindustriales para la extracción de luteína y zeaxantina. Un ejemplo es la “Marigold”, por su uso ornamental y la facilidad de preservarse en maceta ha desplazado a la semilla nativa.

Pero ésta variación tiene sus desventajas, al ser una flor genéticamente alterada no produce olor ni tampoco semillas, aun con estos puntos desfavorables cada vez más productores nacionales están optando por su cultivo pues la necesidad económica los ha orillado a aceptar los cambios y también la demanda del mercado.

También es un problema ligado a los programas de apoyo que ofrece el gobierno, mismos que piden como requisito facturas que comprueben la compra de semillas, es evidente que está petición es un sin sentido para los cultivadores y pequeños productos nacionales que no pueden facturar las semillas que cosechan todo el año y es más sencillo facturar una semilla importada.

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