La educación reinició desde cero en Rosario La Huerta

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Oscar Rodríguez

Oscar Rodríguez

@OscarR_Ro

La pandemia evidenció el rezago educativo en México. El pasado 24 de agosto, el país vio dos caras de una misma moneda, faltó una tercera. Las comunidades rurales no lograron acoplarse a las exigencias de la tecnología para una educación desde casa. Los estudiantes pagaron las consecuencias.

En un viaje de más de hora y media en auto desde Puebla capital, se localiza la comunidad de Rosario La Huerta. Con una población que no supera los 300 habitantes, el analfabetismo es común como consecuencia del fallo infraestructural y de interés por el mejoramiento en la educación en zonas rurales.

“No sabíamos que íbamos hacer, tratamos de enseñarles lo poco que sabemos”, comenta Gerardo Muños, padre de un niño que estudia preescolar en entrevista para El Semanario Gráfico.

Los problemas empeoraron con el regreso a clases en línea, “muy pocos tienen acceso a la televisión, el contexto no les permite una buena señal telefónica, de internet o de las televisoras”, explica Beatriz, única maestra de la escuela primaria CONAFE (Consejo Nacional de Fomento Educativo) de La Huerta.

La única escuela de la comunidad

La manera de trabajar en escuelas rurales es compleja, con 26 alumnos de diferentes grados de primaria acomodados en una sola aula, la enseñanza que debería ser impartida por 6 docentes, recae en uno solo.

“Trato de ver todas las materias y de trabajar en correlación con ellas. Si veía matemáticas, intentaba meter un poco de ciencias naturales o geografía, sin embargo, por el contexto de la escuela y la comunidad, los conocimientos básicos que ellos necesitan adquirir son español y matemáticas”, platica la maestra Beatriz.

El trabajo realizado por la docente a comienzos del ciclo escolar 2019-2020 fue desafiante debido al rezago educativo de los infantes; la contingencia ocasionó el reinicio de su cronograma.

“Los maestros que impartían las clases eran personas que no estaban preparadas, por lo tanto, los conocimientos de los alumnos eran deficientes. Cuando yo llegue a dar clases, los alumnos tuvieron un avance significativo, pasamos de tener un 90% de alumnos que no sabían leer ni escribir a un 60% que ya reconocía silabas”, comparte Beatriz.

Con más de cuatro meses sin clases, ese avance se esfumo, “Ahora que regresamos, me di cuenta que los estudiantes ya no reconocen ni siquiera silabas”, señala la profesora.

La nueva enseñanza a distancia

La docente ya conocía las carencias en cuestiones económicas y tecnológicas de la comunidad, por ellos optó por hacer entrega de cuadernillos a sus alumnos, en ellos segmenta actividades dependiendo del grado del escolar. Las materias que se tocan son español y matemáticas.

Lamentablemente, con clases presenciales o no, los gastos para los padres no terminan, pues aún se tiene que pagar el recibo de luz y mantenimiento de la escuela, ya que el apoyo por parte del gobierno es nulo.

Por ellos, algunos padres deciden tomar el tiempo libre de sus hijos para solventar esos gastos, “Hay trabajo en el campo, entonces nos llevamos a nuestro hijo a trabajar por las mañanas, y en las tardes se dedica a resolver sus cuadernillos” cuenta Concepción, madre de un pequeño que cursa el nivel básico.

Problemáticas que han existido en el ámbito educativo en México por décadas solo llegaron a ser evidentes con una pandemia, y un nuevo sistema educativa impartido por televisión no parece ser una solución a largo plazo.

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