La invasión del Indio Catrina en la capital poblana

Foto: Ziki Luna
Wendy Herrera

Wendy Herrera

Variedad de géneros, estilos, armonías y ambientes; la versatilidad del Festival Catrina 2019 logró satisfacer a un público abierto con más de 40 artistas que alternaron escena. Cinco entarimados recibieron propuestas musicales aleatorias a lo largo de más de 13 horas.

Los pandilleros arribaron al escenario con la mejor actitud, su música dio pie a una atmósfera energética, los ánimos comenzaron a prenderse desde el arranque.

En espera del arribo de la gente, continuaron los espectáculos de la mano de Dawn Avenue y Muerdo. El talento local se hizo presente con DJ Perro, la única agrupación poblana que desde la tarima compartió parte de su propuesta musical con detalles instrumentales.

Figuras internacionales desfilaron en la apertura del Indio Catrina. Desde Argentina, Los Guasones expresaron su agradecimiento con los organizadores por el recibimiento en Puebla, así como su admiración a las bandas con las que compartían line up.

Árbol, Okills, Emmanuel Horvilleur La Casa Azul compartieron su talento conforme la afluencia de gente rodeó el Parque Ecológico.  

Mi Sobrino Memo fue uno de los actos sorpresa del escenario GK, un joven entusiasta y talentoso que causó furor con su música agridulce.  

El vibrante atardecer

La tarde caía, durante la puesta de sol Rey Pila Los tres se presentaron en el Parque Ecológico, cada escenario recibía los acordes de las guitarras eléctricas en conjunto con los versos armoniosos que definen a cada agrupación. Al finalizar, la multitud corrió entre los entablillados para recibir a la próxima banda.

El detector de metal relució con la salida de Moderatto. Jay de la Cueva entró a escena acompañado de sus músicos, sus rostros se caracterizaban por el conocido maquillaje negro. En el escenario Popland no cabía ni un alma.  

A lo largo de su concierto la banda de rock hizo lo suyo y puso a la multitud a cantar al ritmo de “Muriendo lento”, “Sentimettal”, “Gracias” y “Ya lo veía venir”.

Aterciopelados y sus propuestas musicales trajeron a la capital un pedazo de Colombia. El escenario Takis lucía a su máxima capacidad, en conjunto con el rock alternativo propició sabor y baile.

Dos exponentes de distintos géneros se presentaban de extremo a extremo. Enjambre lució en el entarimado lo mejor de su repertorio de rock en su estilo único y clásico. “Vida en el espejo”, “Dulce soledad” e “Impacto”, pusieron nostálgicos a los escuchas con sus profundas líricas.

Karol G, por su parte, encendía el Catrina con su espectáculo lleno de ritmo y sensualidad. El reggaetón llegó a la Angelopolis con “Mi cama”, “China”, “Secreto”, y “Tusa”, la cual fue presentada por primera ocasión, desde su estreno. Jóvenes, en su mayoría, bailaban hasta el suelo y coreaban con gran furor.

La noche caía, Mac Demarco llegaba desde Canadá para compartir su talento con México; el multi-insturmentalista, acompañado de sus músicos plasmaba armonía. Sus admiradores, con carteles en mano, gritaban en inglés y español lo mucho que adoran al artista.

Cuarteto de Nos fue ovacionado por su show, el rock-pop que los distingue llenó las expectativas de los amantes de la música de los uruguayos. La mezcla de guitarras y batería con letras de ironía, crudeza y autocrítica, destacaron su estilo.

El frío encendió el Catrina

La noche y el frío abrigaron al Parque Ecológico, donde los miles de asistentes blindaron los cuatro escenarios para los últimos shows. Del rock se saltó a la cumbia, rap y el ska.

Grupo Cañaveral se instalaba en el inmueble cuando ya se encontraba un gran número de personas a merced de su música. La cumbia de Humberto Pabón tuvo un excelente recibimiento; aún sin pista de baile todos tomaron a su pareja al ritmo de “Tiene espinas el rosal”, “No te voy a perdonar” y “La ladrona”.

A la misma hora, en el escenario Indio, Hombres G retumbó al tiempo con “Devuélveme a mi chica”, canción que resonó por el cantar de todos los ochenteros.

La enorme producción de The Flaming Lips sorprendió al público, juego de luces, pelotas, globos, inflables y bombas de humo adornaron su presentación.

Wayne Coyen, vocalista, apareció con alas sobre un caballo, se llevó la ovación por su creatividad y talento. Su dinamismo no terminó allí, sino que para concluir su espectáculo saltó del escenario dentro de una pelota inflable y fue sostenido por los emocionados fans.

Simultáneamente Los Acosta llevaron la cumbia a otro nivel, sorpresivamente llenaron cada rincón, muchas personas se encontraban observando desde la parte trasera al no poder accesar. “Como un pajarillo”,” Voy a pintar un corazón” fueron algunas de las piezas interpretadas, la estelar “Como una novela” despidió a la agrupación de forma magistral, con el baile y las voces de miles de almas.

“Para los despistados nosotros somos Kabah”, introdujo la agrupación. El espectáculo armonizó con coreografías, vestuarios. Su música, vigente aún, hizo recordar a fanáticos de antaño su época, mientras que los más jóvenes disfrutaron de la energía de las 5 estrellas.

El escenario Indio estaba a máxima capacidad con Panteón Rococó, “Arréglame el alma”, “Vendedora de caricias” y “El último ska”, estuvieron en el repertorio de los mexicanos, el cual fue aclamado con las manos en el aire.

Para cerrar con broche de oro, Cartel de Santa volvió completamente loco al festival, a la 1:20 am en punto arrancaron con todo “el flow”. “El Babo” apareció con micrófono en mano y muy abrigado para elevar las manos al cielo de todos los “que mueren por él”.

El DJ Deorro impactó con su mezcladora, miles de personas se concentraron para bailar y saltar con lo más top de la electrónica como  “Five more hours”, “Perdóname” y “Bailar”. Al filo de las 2 de la mañana despidieron al artista con la energía hasta lo más alto.

Foto: Wendy Herrera
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