Las voces que exigen justicia, el despertar de una voz femenina

Foto: Andree Jiménez

“¡Vivas se las llevaron, vivas las queremos!”, fue el eco que se escuchó en todo México en el Día Internacional de la Mujer, donde miles de mexicanas salieron a protestar contra los feminicidios, la violencia machista y la inequidad de género que viven de forma cotidiana.

A este 8M se unieron los estados de Oaxaca, Jalisco, Morelos, Chihuahua, Estado de México, Michoacán, Tabasco, Puebla, Hidalgo, Baja California, Veracruz, Nuevo León, Chiapas, por citar algunos, en donde se exigió justicia para las víctimas de desaparición y feminicidio; además de mayor seguridad para toda la población femenina, que según estadísticas 10 mujeres que desaparecen al día en el territorio mexicano.

Sin miedo a las críticas, las mujeres alzaron la voz por las que ya no están, por ellas, por las que vienen. En sus cantos y pancartas plasmaron el motivo de su lucha: equidad de derechos, libertad, seguridad.

Uno de los lugares que tuvo mayor impacto fue la Ciudad de México, alrededor de 80 mil mujeres participaron en las movilizaciones que se desarrollaron en Palacio de Bellas Artes, la Alameda Central y el Monumento a la Revolución, ahí se expresaron, denunciaron a sus agresores e hicieron un llamado a ser atendidas.

En Puebla la cita fue en la Fiscalía General del Estado, el recorrido reunió a las poblanas con dirección al Zócalo de la ciudad, ahí se encontraron con el resto de los contingentes que partió de otros puntos, mostraron su inconformidad y enojo frente al Palacio Municipal, ya que en el último año la Angelópolis fue el tercer lugar nacional con mayor registro de acoso sexual.

La lucha en Puebla 

Las voces se quebraron entre lágrimas y se alzaron ante la rabia. Gritos que buscan erradicar la violencia de género. Las gargantas retumbaron, pero el dolor por las que faltan fue aún más grande. Al igual que el sol, ellas ardieron en la piel, mientras el color morado de sus paliacates combinó con las jacarandas; la naturaleza fue feminista.

Su deseo fue despertar mentes; “amiga, hermana, si te pega no te ama”, “mujer consciente se une al contingente” porque “aquí si se hace lucha”. Se hizo a través de pancartas, banderas, cantos, bailes, pintura, fotografías, música.

En las paredes se dejaron en letras mayúsculas la palabra “asesinos”; no duraron mucho tiempo, al pasar de unas horas fueron opacadas por fresca pintura blanca.

Algunos aplaudieron, otros callaron, admiraron, mientras otros más reprocharon. Las mujeres no se detuvieron, al contrario, avanzaron con más fuerza y con pie firme. Defendieron lo es justo: una sociedad donde el cuerpo de las mujeres sea respetado y exista equidad de género.

Mujeres indígenas, lesbianas, profesionistas, adultas, jóvenes, niñas, todas inundaron las calles, tenían un punto en común: todas se han enfrentado a algún tipo de acoso, abuso o violencia de un hombre machista.

Las miembros de los contingentes se cuidaron. Aunque no se conocían su corazón estuvo unido. No hubo mujer que se haya sentido insegura en medio de tantas otras que la respaldaron, sabían que no estaban solas, estaban rodeadas de muchas más, de hermanas.

Todo tipo de emociones sacudieron a la capital poblana, desde la alegría de haber visto tantas mujeres, hasta el coraje y tristeza por ser tratadas como objetos se manifestaron en cada grito, en cada puño alzado.

La piel se erizó con el viento de las voces femeninas que se propagó a una máxima velocidad. Algo similar a una misa; se llamaron hermanas, hicieron la paz, oraron por lo que creen.

Hartas de sentirse inseguras, de sufrir acoso, desigualdad de oportunidades. En pasos se fueron cosiendo, las mujeres despertaron, decidieron nunca más quedarse calladas.

¿Por qué te escandalizas por las que luchan y no por las que mueren? ¿Y si de verdad ellas no volvieran? No es una realidad tan alejada.

Después del ruido, hoy las mujeres están en silencio, han desaparecido. Durante 24 horas estarán ausentes. Sin redes sociales, sin salir a la calle, sin realizar actividades ni consumir servicios. No están. Desaparecieron, y con ellas se fue el 52% de la población mexicana. 52% agredidas por la violencia machista, ¿Aún crees que exageran?

Deja un comentario

Suscríbete a nuestro portal

Toda la información al momento