Regreso a clases en la sombra de la brecha educativa covid

Foto: Anel Esgua
Laura Espíndola

Laura Espíndola

El regreso a clases presenciales en México partió entre la duda, temor y riesgo de padres de familia por mandar a sus hijos a las escuelas. También en maestros y directores por implementación de una nueva estrategia federal de educación que demanda la recuperación y reintegración de alumnos a los estudios de acuerdo al grado académico.

De acuerdo con el Banco Mundial, el país presenta un rezago educativo de 1.8 años de escolaridad por la suspensión de más de 53 semanas de clases presenciales, que inició en marzo de 2020 y terminó el 30 de agosto de 2021. 

La apertura de instituciones de educación básica, media y superior en toda la República mexicana, compartió a las diversas opiniones de especialistas que advirtieron de carencias en el esquema de atención al rezago educativo por los procesos de regularización y condiciones de sociales.  

La Secretaria de Educación Pública (SEP) dio la autonomía y responsabilidad a los maestros sobre los materiales que utilizarán con sus estudiantes en su enseñanza-aprendizaje. Esto con el fin de adaptarse al contexto de cada grupo o escuela. 

En cuanto medidas de salud, la SEP integró un curso en línea como parte de las estrategias para el retorno seguro a clases presenciales del ciclo 2021-2022, diseñado con la intención de que docentes, padres de familia, tutores y público en general puedan identificar brotes para su adecuado monitoreo. Disponible en la página climss.imss.gob.mx

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en el artículo ‘Escuelas y maestros con responsabilidad de evaluar alumnos, pero sin herramientas ni un plan accionable’, expuso las desventajas que conlleva no contar con un plan académico.

El primer punto explica sobre falta de recursos: la falta de capacitación, evaluación socioemocional, y guías de valoración; en el segundo rubro describe que no es un sistema medible: las actividades no serán tomadas como evidencia para la toma de decisiones con respeto al sector académico.

Por último, explica que no habrá seguimiento: la evaluación será obligatoria al inicio del curso, al final de este no habrá monitoreo o retroalimentación para mejorar las técnicas individuales del docente con su salón.

La organización también expreso que las secuelas del rezago educativo se podrán revertir con acciones que garanticen un próspero futuro profesional de los más jóvenes. 

“Usar este ciclo escolar como un periodo extraordinario de recuperación con acciones robustas de diagnóstico y atención académica e incluir evaluaciones estandarizadas de aprendizajes de los alumnos en la valoración diagnóstica, así como definir nueva fecha para la evaluación del Plan Nacional de Evaluación de Aprendizajes (Planea).”, planteó.

En días recientes, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) informó que 27.2 por ciento de los planteles de educación básica localizadas en zonas con un alto grado de rezago social no tienen acceso al agua potable y 32.4 por ciento carecen de servicios básicos para las medidas de higiene personal ante el regreso a clases presenciales.
 
A su vez, en la presentación de Coneval se analizó la estrategia Aprende en Casa, implementada desde el inicio de la pandemia covid-19, los datos de deserción arrojaron que en el ciclo escolar 2019-2020 hubo una tasa de abandono de 0.7 por ciento a nivel primaria y 4.2 por ciento a nivel secundaria.

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